Ponte en mitad de la Plaza del Triunfo y gira despacio sobre ti mismo. A un lado tienes la muralla del Real Alcázar, cuyo primer recinto mandó levantar un califa cordobés en el año 913. Enfrente, la Catedral gótica, construida sobre la antigua mezquita almohade, con la Giralda asomando por encima. Y al otro lado, un edificio cuadrado y sobrio del siglo XVI, la antigua Lonja de Mercaderes, que desde hace más de dos siglos guarda los papeles del imperio español en América. Sin dar un paso, acabas de recorrer mil años de historia de la ciudad.
En 1987, la UNESCO declaró esos tres edificios Patrimonio de la Humanidad. Son el punto de partida de casi cualquier viaje a Sevilla, pero no el final. A diez minutos de esa plaza hay palacios con patios de azulejo, una iglesia barroca donde los sevillanos se toman la caña de los viernes, una estructura de madera que divide opiniones y un puente de hierro que la ciudad salvó del derribo. Esta guía de los monumentos de Sevilla los ordena por zonas, con lo que cuesta cada uno, cuáles son gratis y cómo repartirlos en uno, dos o tres días. Cada monumento tiene, además, su propia guía detallada.

Mil años en doscientos metros
Casi todo el mundo empieza por aquí, y con razón. La Catedral de Sevilla es una de las mayores catedrales góticas del mundo, y dentro guarda la tumba de Cristóbal Colón, la Capilla Real y el patio de los Naranjos, que fue el patio de abluciones de la mezquita. Hay un detalle que casi nadie ve: un lagarto colgado del techo en la galería de la Puerta del Lagarto, sobre las cabezas de la gente que hace cola. La entrada general cuesta 13 € online y 14 € en taquilla, incluye la Giralda y la iglesia del Salvador, y la visita lleva entre 75 y 90 minutos. Los domingos de 16:30 a 18:00 se puede entrar gratis. Tienes todos los detalles en nuestra guía de entradas y horario de la Catedral de Sevilla.
La Giralda se visita con esa misma entrada. Fue el alminar de la mezquita almohade y se convirtió en campanario cristiano; en lo alto, desde 1568, gira el Giraldillo, una figura de bronce que hace de veleta. Se sube por 35 rampas, sin escaleras, y las vistas desde el cuerpo de campanas son las mejores del centro. Lee cómo subir a la Giralda antes de ir.
Al otro lado de la plaza, el Real Alcázar es un palacio que nunca dejó de crecer. Al recinto califal del 913 se sumaron los almohades, después el Palacio Gótico de los reyes castellanos y, en el siglo XIV, el Palacio Mudéjar de Pedro I, con sus yeserías y sus patios. Los jardines, con estanques, fuentes y pavos reales, merecen por sí solos buena parte de la visita. La entrada general cuesta 15,50 € y es gratis para nacidos o residentes en Sevilla; calcula entre dos y tres horas. Para no perder la mañana en colas, consulta nuestra guía del Real Alcázar de Sevilla.
Y entre los dos, el Archivo de Indias. La antigua Lonja de Mercaderes, obra de Juan de Herrera, recibió en octubre de 1785 las primeras carretas de documentos llegadas desde Simancas, por orden de Carlos III, para reunir en un solo edificio la memoria de tres siglos de administración en América y Filipinas. Es gratis, se ve en media hora o una hora y casi siempre está tranquilo, lo que lo convierte en el respiro perfecto entre los dos grandes. Más información en nuestra guía del Archivo de Indias.

Detrás de la Catedral, la ciudad de los palacios
Al norte y al este de la Catedral, entre callejones, plazas y calles comerciales, están algunos de los monumentos que más sorprenden a quien visita Sevilla. Muchos viajeros no llegan a ellos porque se quedan en el triángulo de la Plaza del Triunfo, y son justo los que más se recuerdan.
En pleno barrio de Santa Cruz está el Hospital de los Venerables, un hospital barroco para sacerdotes ancianos con una iglesia cubierta de pintura mural de Valdés Leal. Desde 2007 guarda también la Santa Rufina de Velázquez, que una fundación sevillana compró para devolver a su ciudad natal una obra del pintor. La entrada cuesta 12 €, los menores de 12 años no pagan y la visita lleva entre una hora y hora y media. Guía completa: Hospital de los Venerables.
Un poco más al norte, la Casa de Pilatos debe su nombre a una peregrinación. En 1519, el primer marqués de Tarifa viajó a Jerusalén, y de vuelta en Sevilla se asoció su casa con la de Poncio Pilatos y el camino del Calvario. Es un palacio de los siglos XV y XVI con un patio espectacular y miles de azulejos. La planta principal cuesta 12 € y la planta alta, 6 € más; los niños de hasta 11 años entran gratis. Calcula entre una hora y hora y media, y lee antes nuestra guía de la Casa de Pilatos.
El Palacio de las Dueñas es la casa sevillana de la Casa de Alba, con jardines preciosos y una historia literaria: en uno de sus patios nació Antonio Machado en 1875, cuando su padre administraba el edificio. La visita general cuesta 15 €, dura en torno a hora y media y los lunes no festivos por la tarde es gratis con reserva previa. Todo en nuestra guía del Palacio de las Dueñas.
En la calle Cuna, el Palacio de Lebrija esconde unos 580 metros cuadrados de mosaicos romanos en suelos y paredes, la colección particular más importante del mundo según la propia casa. El Marqués de Lozoya lo llamó «el palacio mejor pavimentado de Europa», y basta mirar al suelo para entenderlo. La entrada cuesta 15 €, se ve en una hora y los viernes a las 10:00 hay un pase gratuito a la planta baja. Guía completa: Palacio de Lebrija.
La iglesia del Salvador es la segunda iglesia más grande de Sevilla y se levanta sobre la primera gran mezquita de la ciudad. Por fuera la conoce todo el mundo, porque su escalinata es uno de los puntos de encuentro más animados del centro; por dentro tiene un retablo barroco desbordante y el Cristo de la Pasión de Martínez Montañés. Está incluida en la entrada de la Catedral, así que guarda el ticket. Más información: iglesia del Salvador.
Y unas calles más allá, en la Plaza de la Encarnación, aparecen las Setas de Sevilla. El Metropol Parasol, la gran estructura de madera diseñada por Jürgen Mayer, dividió a la ciudad cuando empezó a levantarse; hoy su pasarela es uno de los miradores más populares sobre los tejados del centro, y bajo tierra guarda un museo arqueológico. La entrada cuesta desde 16 €, la visita lleva una hora y el ticket permite volver en 48 horas. Guía completa: Setas de Sevilla.
El río, el puerto y la Exposición
Al sur del centro, entre el Guadalquivir y el Parque de María Luisa, están los monumentos que mejor cuentan dos momentos de la ciudad: la Sevilla del puerto de Indias, por la que pasaba todo lo que iba y venía de América, y la Sevilla de la Exposición Iberoamericana de 1929.
La Torre del Oro es una torre almohade del siglo XIII levantada a orillas del río para defender el puerto. Dentro está el Museo Marítimo y arriba, una terraza con vistas al Guadalquivir. Sobre el origen de su nombre circulan varias explicaciones, y la historia de cada una está en nuestra guía. Es una de las visitas más baratas y rápidas de la ciudad: lee qué ver en la Torre del Oro.
Un poco más al sur, el Palacio de San Telmo nació en el siglo XVII como colegio para los huérfanos de los hombres de la mar, que allí se formaban como pilotos y marineros. Después fue palacio de los duques de Montpensier y hoy es la sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía. Se visita gratis con reserva previa, en una visita de hora y media. Guía completa: Palacio de San Telmo.
La Plaza de España fue el gran escaparate de la Exposición de 1929. Aníbal González diseñó un semicírculo de ladrillo y cerámica con un canal, puentes y bancos dedicados a las provincias, tan cinematográfico que ha salido en Lawrence de Arabia y en una de las entregas de Star Wars. Es gratis, abre de 8:00 a 24:00 y entre 45 minutos y hora y media son suficientes para recorrerla. Más información en nuestra guía de la Plaza de España.
Y río arriba está el Puente de Triana, de 1852, el puente de hierro más antiguo que se conserva en España. En los años setenta se habló de derribarlo, y Sevilla lo defendió hasta conseguir que se declarara monumento. Cruzarlo es gratis y lleva diez minutos, aunque al atardecer cuesta no pararse a mitad. Lee su historia en nuestra guía del Puente de Triana. Junto a él, en la orilla del Arenal, verás la Plaza de Toros de la Maestranza, otra de las imágenes más conocidas del río.

Hacia el norte, la Macarena
Más allá de las Setas, el centro se vuelve más de barrio, con mercados, conventos y calles comerciales de vecinos. Al final de ese paseo está la Basílica de la Macarena, el templo de la Esperanza Macarena, una de las imágenes más veneradas de la Semana Santa. La basílica es un templo de culto y se puede visitar; su Museo-Tesoro, con tarifa propia, guarda el patrimonio de la hermandad. Está junto al Arco de la Macarena y la muralla, y entre la visita a la basílica y el museo puedes dedicarle de quince minutos a una hora. Guía completa: Basílica de la Macarena.
La forma más agradable de llegar es caminando desde las Setas por la calle Feria, una de las más populares del norte del centro. Así la Macarena deja de ser una visita suelta y se convierte en el final de un paseo por otra Sevilla, menos turística y más cotidiana.
Lo que se puede ver sin pagar
Sevilla es generosa con el viajero que va justo de presupuesto, y puedes llenar un día entero sin abrir la cartera. La Plaza de España y el Parque de María Luisa son gratis siempre, igual que el Archivo de Indias, con su exposición permanente y las temporales, y el paseo por el Puente de Triana y la orilla del río. El Palacio de San Telmo se visita gratis con reserva previa.
Otros monumentos tienen franjas gratuitas que conviene apuntar. La Catedral y la Giralda se pueden ver gratis los domingos de 16:30 a 18:00. El Palacio de las Dueñas abre gratis los lunes no festivos por la tarde, con reserva. El Palacio de Lebrija ofrece un pase gratuito a la planta baja los viernes a las 10:00. Y el Real Alcázar es gratis para nacidos o residentes en Sevilla, además de en las visitas públicas gratuitas que fija el propio monumento. Esas franjas tienen plazas limitadas, así que reserva con tiempo.
Comprar la entrada sin perder la mañana
La regla es sencilla: compra siempre en la web oficial de cada monumento. Es donde están los precios reales, las franjas horarias y las condiciones de las entradas gratuitas. Para la Catedral, la compra online es un euro más barata y te permite elegir la hora. En el Real Alcázar, la entrada con hora te ahorra la cola de taquilla, que además solo acepta tarjeta. Los dos tienen aforo limitado y colas largas en temporada alta, así que son los que más conviene comprar antes de llegar.
El Palacio de San Telmo y la visita gratuita de los lunes del Palacio de las Dueñas exigen reserva previa en sus plataformas. En el resto de monumentos, como la Casa de Pilatos, los Venerables o la Torre del Oro, normalmente puedes comprar en la puerta. En cada una de nuestras guías tienes el enlace a la web oficial.
Hay dos entradas que conviene guardar después de usarlas. La de la Catedral te sirve para el Salvador. La del Alcázar incluye otros museos municipales, como el Centro Cerámica Triana. Con un poco de orden, dos tickets te abren cuatro puertas.
Uno, dos o tres días
Con un día, céntrate en el núcleo. Entra al Real Alcázar en cuanto abre, a las 9:30, que es el mejor momento para verlo, y después pasa a la Catedral con la Giralda, que abre a las 10:45. A mediodía, date una vuelta por el Archivo de Indias, que está en medio, y come por Santa Cruz. Por la tarde, baja hasta la Torre del Oro, llega a la Plaza de España cuando el sol empiece a caer y termina cruzando el Puente de Triana para cenar al otro lado del río.
Con dos días, el primero es el de arriba y el segundo se dedica al centro y al norte. Por la mañana, los Venerables o la Casa de Pilatos; antes de comer, la iglesia del Salvador; por la tarde, el Palacio de las Dueñas, y para despedir el día, el mirador de las Setas al atardecer. Si te quedan fuerzas, sigue por la calle Feria hasta la Basílica de la Macarena.
Con tres días, el ritmo cambia y puedes permitirte pausas. Añade una mañana para el Palacio de San Telmo, con la reserva hecha de antemano, un paseo por el Parque de María Luisa hasta la Plaza de América y una tarde en Triana, con su mercado, sus talleres de cerámica y la calle Betis. Y vuelve a las Setas de noche: la entrada te permite repetir en 48 horas, y la ciudad iluminada desde arriba es otra.
Elegir según lo que te tira
No hace falta verlo todo, y a veces es mejor no intentarlo. Si sabes qué te interesa, puedes elegir mejor.
Si te fascina el arte islámico y mudéjar, tu ruta pasa por el Real Alcázar y el Palacio de Pedro I, la Giralda, el patio de los Naranjos de la Catedral y el patio de la iglesia del Salvador, los dos últimos herencia de antiguas mezquitas. Si lo tuyo es el barroco, apunta el Hospital de los Venerables, el interior del Salvador, la portada del Palacio de San Telmo y la Basílica de la Macarena con su museo.
Si prefieres palacios y patios, la Casa de Pilatos y el Palacio de las Dueñas son dos casas nobles con jardines espectaculares, y el Palacio de Lebrija añade sus mosaicos romanos. Si te interesa la historia de América, junta el Archivo de Indias, la Torre del Oro, la tumba de Colón en la Catedral y el Palacio de San Telmo, antigua escuela de navegantes. Si buscas fotos y vistas, la Giralda, el mirador de las Setas, la Plaza de España y el Puente de Triana al atardecer son tus paradas. Y si te atrae la arquitectura contemporánea, las Setas de Jürgen Mayer son el contrapunto perfecto a tanto patio histórico.
Viajar en familia
Sevilla es una ciudad muy agradecida para viajar con niños, y varios monumentos son gratis para los más pequeños. En la Catedral y en el Real Alcázar, los menores de hasta 13 años acompañados de un adulto no pagan; en la Casa de Pilatos, los niños de hasta 11 años, y en el Hospital de los Venerables, los menores de 12.
Las visitas que más suelen gustarles son la subida a la Giralda por rampas, los jardines del Alcázar con sus pavos reales, las barcas de la Plaza de España y la pasarela de las Setas. El truco para que el día funcione es alternar una visita larga con una corta y dejar tiempo para el parque. Un Alcázar por la mañana y la Plaza de España por la tarde, con el Parque de María Luisa en medio, suele ser una combinación que contenta a todos.
El calendario y el calor
Sevilla se puede visitar todo el año, pero el calor condiciona mucho los monumentos al aire libre. En primavera y otoño, las temperaturas son agradables y los jardines del Alcázar, de las Dueñas o de Pilatos están en su mejor momento, aunque también hay más visitantes. En verano, organiza las visitas interiores al mediodía y deja la Plaza de España, el Puente de Triana o las Setas para el atardecer. En invierno hay menos gente y los horarios son algo más cortos: el Alcázar y el Palacio de las Dueñas cierran antes de octubre a marzo.
Durante la Semana Santa y la Feria, la ciudad cambia por completo. Las calles del centro se llenan, algunos recorridos se cortan por el paso de las cofradías y varios horarios se modifican. Es una experiencia única, pero si tu objetivo son los monumentos, consulta siempre la web de cada uno antes de ir.
Pequeñas cosas que ahorran tiempo
Hay detalles del calendario semanal que conviene conocer antes de organizar el viaje. Los lunes, el Archivo de Indias cierra, pero el Palacio de las Dueñas abre gratis por la tarde con reserva. Los domingos, la Catedral abre solo por la tarde, con esa franja gratuita de 16:30 a 18:00, y el Archivo de Indias cierra a las 14:00.
Todo el centro se recorre andando, y casi todos los monumentos de esta guía están a menos de veinte minutos unos de otros, así que no necesitas transporte para moverte entre ellos. Recuerda también que la Catedral, el Salvador y la Macarena son lugares de culto: la visita turística convive con misas y celebraciones, y se agradece un comportamiento respetuoso dentro.
Si solo pudieras ver cinco
Si tuvieras que quedarte con cinco, la lista sería esta: la Catedral con la Giralda, el Real Alcázar, la Plaza de España, la Torre del Oro y el Puente de Triana al atardecer. Con ellos te llevas la Sevilla almohade, la gótica, la mudéjar, la del puerto de Indias y la de la Exposición de 1929, es decir, buena parte de la historia de la ciudad en un par de días. A partir de ahí, cada palacio, cada iglesia y cada mirador que añadas hará el viaje más tuyo.
Y si te quedas con ganas de más, la ciudad sigue: la Plaza de Toros de la Maestranza junto al río, el Parque de María Luisa y la Plaza de América, los museos, empezando por el de Bellas Artes, y barrios con personalidad propia como Santa Cruz, Triana o la Alameda de Hércules. Iremos ampliando esta guía con todos ellos.
Lo que pasa entre un monumento y otro
Sevilla tiene muchos monumentos, pero no se reduce a ellos. También es lo que pasa entre uno y otro: el olor a azahar en Santa Cruz en primavera, la barra de un bar con los precios escritos a tiza, la gente sentada en la escalinata del Salvador o el río al caer la tarde desde el Puente de Triana. Usa esta guía para organizarte, compra lo que haya que comprar y deja huecos en el plan. Y si vuelves a pasar por la Plaza del Triunfo al final del viaje, gira otra vez sobre ti mismo: esos mil años te resultarán bastante más familiares.
Preguntas frecuentes
La Catedral con la Giralda, el Real Alcázar y el Archivo de Indias, que forman el conjunto Patrimonio de la Humanidad. También destacan la Plaza de España, la Torre del Oro y el Puente de Triana.
La Plaza de España, el Archivo de Indias, el Puente de Triana y el Palacio de San Telmo con reserva. La Catedral es gratis los domingos de 16:30 a 18:00 y el Palacio de las Dueñas, los lunes por la tarde con reserva.
Con un día ves lo esencial: Alcázar, Catedral, Plaza de España y Torre del Oro. Con dos o tres días puedes añadir palacios, iglesias y miradores sin prisas.
Para la Catedral y el Real Alcázar sí conviene, porque tienen aforo limitado y colas en temporada alta. El resto suele poder comprarse en el momento.
La Catedral cuesta 13 € online y el Real Alcázar 15,50 €. Los palacios como Pilatos, Venerables o Las Dueñas cuestan entre 12 y 15 €, y varios monumentos son gratis.
Sí. Casi todos están en el centro y a menos de veinte minutos a pie unos de otros. La Basílica de la Macarena es la más alejada.
El Real Alcázar a primera hora, a las 9:30, porque es el que más se llena. Después, la Catedral y la Giralda, que abren a las 10:45.
El Archivo de Indias cierra los lunes y cierra a las 14:00 los domingos. La Catedral abre los domingos solo por la tarde. Consulta siempre la web de cada monumento.
