Las Setas de Sevilla: mirador, Antiquarium y cuándo subir

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Las Setas de Sevilla: mirador, Antiquarium y cuándo subir

Cuando empezaron a levantarse, dividieron a la ciudad. Una estructura gigante de madera con forma de hongos en mitad del casco histórico, a pocas calles de iglesias barrocas y casas palacio, era demasiado para una ciudad tan apegada a su imagen. Hoy, quince años después de su inauguración, las Setas siguen sin gustar a todo el mundo. Pero quien sube a su pasarela suele bajar con la misma foto: la Giralda asomando sobre un mar de azoteas blancas.

Las Setas de Sevilla, cuyo nombre oficial es Metropol Parasol, son el gran mirador contemporáneo del centro. Aquí tienes su historia, cómo funciona la entrada, a qué hora subir y qué esconden bajo tierra.

Vista de los tejados del centro de Sevilla desde el mirador de las Setas, con parte de la estructura de madera en primer plano

Un solar, un concurso y 65 proyectos

En la Plaza de la Encarnación hubo, desde el siglo XIX, un gran mercado de abastos. Se fue derribando por partes durante el siglo XX y la plaza acabó convertida en un solar durante años. A principios de los 2000, el Ayuntamiento convocó un concurso internacional con una idea ambiciosa: una plaza pública que albergara a la vez un mercado, un museo arqueológico y un espacio multifuncional.

Se presentaron 65 propuestas y ganó la del arquitecto berlinés Jürgen Mayer. Las obras empezaron el 26 de junio de 2005 y fueron cualquier cosa menos fáciles. Al excavar aparecieron restos romanos y andalusíes de primer orden, que obligaron a rehacer el proyecto, y la complejidad técnica de la estructura disparó plazos y costes: la factura final rondó los 100 millones de euros, el triple de lo previsto. El Metropol Parasol abrió el 27 de marzo de 2011 y en su primer año recibió un millón de visitantes.

150 metros de madera sobre seis pilares

Las cifras ayudan a entender la escala: unos 150 metros de largo, 70 de ancho y alrededor de 26 de alto, con una cubierta de madera laminada que se apoya en seis grandes pilares. Desde la plaza, la retícula de madera dibuja sombras distintas a cada hora; merece detenerse un momento abajo antes de subir.

Detalle de la estructura de madera de Metropol Parasol junto a edificios históricos y la cúpula de una iglesia en Sevilla

Arriba: una pasarela que sube y baja

En lo alto, una pasarela recorre la estructura subiendo y bajando entre las ondas de madera, con vistas de 360 grados sobre el centro. Desde ahí se distinguen la Giralda, las cúpulas de las iglesias, la Torre Pelli al otro lado del río y ese mar de azoteas que explica cómo se vive en Sevilla. La entrada incluye además Feeling Sevilla, una película multisensorial sobre la ciudad.

De abril a octubre, entre las 21:30 y la 1:00, la estructura se ilumina con Aurora, un espectáculo nocturno cuyo acceso también entra en la entrada general.

Lo que paga la entrada (y la segunda subida)

Según la web oficial de Setas de Sevilla, el mirador abre de 9:30 a 1:00, con último acceso a las 0:15. La entrada general cuesta desde 16 € e incluye el Mirador 360º, la película, el acceso nocturno a Aurora y una audioguía gratuita a través de su aplicación web.

Hay un detalle muy útil: con la misma entrada puedes volver una vez más en las 48 horas siguientes al primer acceso. Eso permite subir de día para ver la ciudad y regresar de noche para Aurora sin pagar dos veces. Existe también una entrada combinada con un espectáculo de flamenco en un tablao, desde 48 €.

Según sus gestores, el recorrido es accesible en un 90 % gracias a rampas y ascensores.

Abajo: la Sevilla romana

Bajo la plaza está el Antiquarium, el museo que nació de aquellos restos que complicaron la obra. Se recorre sobre pasarelas que dejan ver casas romanas con mosaicos, unos baños y estructuras almohades. No entra en la entrada de las Setas, pero sí en la entrada general del Real Alcázar, y cierra los lunes y los domingos por la tarde. Bajar primero al subsuelo romano y subir después al mirador es una de las combinaciones más redondas del centro.

Panorámica de los tejados de Sevilla desde las Setas, con la Torre Sevilla al fondo

¿A qué hora subir?

Depende de lo que busques. Por la mañana la luz es limpia y hay poca gente. Al atardecer, la ciudad se tiñe de naranja y la Giralda se recorta contra el cielo: es la hora más demandada, y con razón. De noche, entre abril y octubre, toca Aurora. Como la entrada vale 48 horas, no hace falta elegir: sube al caer el sol y vuelve otra noche.

Con niños, esa misma regla permite repartir la visita en dos ratos cortos en lugar de uno largo, que siempre se agradece.

Una tarde en la Encarnación

Las Setas funcionan muy bien como final del día. Un recorrido que encaja: la mañana en la Catedral, la Giralda y Santa Cruz; el mediodía en la Casa de Pilatos, a unos diez minutos; la tarde en la iglesia del Salvador; y la subida a las Setas cuando baja el sol. La plaza y las calles de alrededor están llenas de bares para cenar después. Si te sobra un día, hacia el norte, a unos quince minutos, está la Basílica de la Macarena.

Y si quieres enlazar las Setas con el resto de la ciudad, nuestra guía de los monumentos de Sevilla lo organiza por zonas.

Lo que se ve desde la pasarela

Arriba conviene ir despacio, pero también saber hacia dónde mirar. Hacia el sur, la Giralda domina el horizonte, con las cubiertas de la Catedral a sus pies. Alrededor, las cúpulas de las iglesias del centro se levantan entre las azoteas, y algunas se reconocen por sus colores y sus remates. Al oeste, al otro lado del río, la Torre Pelli marca la Sevilla del siglo XXI. Y en todas direcciones, el paisaje que más llama la atención a quien viene de fuera: un mar de azoteas blancas, terrazas y tejados donde se adivina la vida cotidiana de la ciudad.

Recorre la pasarela entera antes de hacer fotos: sube y baja entre las ondas de madera, y cada tramo cambia el encuadre. Las mejores perspectivas de la Giralda suelen estar en los tramos del lado sur.

Moverse por el edificio

La visita al mirador es sencilla, pero conviene saber cómo está organizada. Se accede desde la planta inferior de la plaza y se sube en ascensor hasta la cubierta, donde empieza la pasarela. El recorrido completo, con paradas para fotos, lleva alrededor de una hora. Según sus gestores, el edificio es accesible en un 90 % gracias a rampas y ascensores, lo que lo convierte en uno de los miradores más cómodos del centro para personas con movilidad reducida o para quien viaja con carrito. La audioguía funciona a través de su aplicación web, así que basta con llevar el móvil cargado y unos auriculares. Arriba no hay apenas sombra: en verano, mejor subir a última hora de la tarde.

Una polémica que todavía sigue

Pocas obras recientes han generado tanto debate en Sevilla. Las críticas se centraron en su tamaño, en su estética en pleno casco histórico y en un coste final que triplicó el previsto. Sus defensores destacan que recuperó una plaza que llevaba años convertida en solar, que salvó y mostró al público restos arqueológicos de primer orden y que dio a la ciudad un mirador nuevo. El debate no se ha cerrado, y probablemente nunca se cierre del todo. Subir es la mejor manera de formarte tu propia opinión.

Mirador y Antiquarium en una sola tarde

Si quieres verlo todo, el orden importa. Baja primero al Antiquarium, que cierra antes, y recorre las pasarelas sobre las casas romanas y los baños. Después sube al mirador para el atardecer. Así pasas, en el mismo edificio y en un par de horas, de la Sevilla romana a la Sevilla contemporánea. Recuerda que son entradas distintas: el Antiquarium está incluido en la entrada general del Alcázar, y el mirador tiene la suya.

Fotografiar las Setas

Las Setas son tan fotogénicas por fuera como las vistas que ofrecen. Desde la plaza, la retícula de madera crea juegos de luz y sombra que cambian con las horas; a mediodía las sombras son duras y geométricas, por la tarde se alargan. Arriba, el atardecer es el momento estrella para la Giralda y las azoteas. Y de noche, entre abril y octubre, Aurora convierte la estructura en otra cosa. Con la entrada de 48 horas puedes probar las tres luces.

Un último apunte práctico: si vas a cenar por la zona, sube antes. La Plaza de la Encarnación y las calles que la rodean están llenas de bares, y bajar del mirador con la ciudad ya iluminada y sentarse en una terraza a pocos metros es uno de los finales de día más agradables que ofrece el centro de Sevilla. Si además coincides entre abril y octubre, puedes volver a subir más tarde para ver Aurora con la misma entrada.

La ciudad que discute

Las Setas no piden permiso. Provocan, hacen hablar y obligan a mirar Sevilla desde un sitio donde nadie la había mirado antes: por encima, desde la madera, con la torre almohade al fondo. Puede que no te gusten. Pero cuando estés arriba, al atardecer, con la ciudad encendiéndose a tus pies, entenderás por qué los sevillanos han acabado haciéndolas suyas.

Preguntas frecuentes

La entrada general cuesta desde 16 € e incluye el mirador, la película multisensorial, el acceso nocturno a Aurora y audioguía en la aplicación web. Consulta el precio actualizado en la web oficial.

Abren de 9:30 a 1:00, con último acceso a las 0:15. El espectáculo Aurora se puede ver de 21:30 a 1:00 entre abril y octubre.

El atardecer, cuando la luz cae sobre la madera y la Giralda se recorta en el horizonte. La noche, con Aurora, es la segunda mejor opción.

Sí. La entrada general permite volver una vez más en las 48 horas siguientes al primer acceso.

Es el nombre oficial de las Setas de Sevilla, la estructura de madera diseñada por Jürgen Mayer en la Plaza de la Encarnación e inaugurada el 27 de marzo de 2011.

El Antiquarium, un museo con restos romanos y andalusíes hallados durante las obras, y a pie de calle el Mercado de la Encarnación.

Según sus gestores, el recorrido es accesible en un 90 % gracias a rampas y ascensores. Para subir se toma un ascensor en la planta subterránea.

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Equipo editorial de Cosas de Sevilla.