Palacio de San Telmo

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Uno de los sitios más fastuosos y de mayor belleza se encuentra representado en los palacios de Sevilla, más concretamente en el de San Telmo, cuyos orígenes datan del siglo XVII. Fue utilizado para distintas tareas, estando gran parte de su vida ligado a la práctica religiosa, aunque desde principios de la década del 90 es sede del gobierno autonómico de Andalucía.

Palacio de San Telmo

Historia del Palacio de San Telmo

La construcción de esta magnífica edificación comenzó en el año 1682, aunque no tiene una fecha estipulada de finalización ya que se le otorgaron diversos usos antes de que la obra se encontrara terminada. La portada tan característica es obra de Matías José de Figueroa y fue construida entre los años 1730 y 1734.

Así por ejemplo, funcionó en un principio como la Universidad de Mareantes (Colegio de Marina), daban acogida a niños huérfanos y los formaban como marineros, posteriormente fue el Colegio de la Marina, pasando más adelante a ser la sede de diferentes instituciones, pasó a transformarse en residencia personal de los duques Montpensier y después en el Arzobispado de Sevilla, hasta su utilización actual como edificio político.

¿Cómo es el Palacio de San Telmo?

Lo que más impacta a simple vista es el tamaño del lugar y lo fastuoso de su fachada, donde se observa el estilo barroco-churrigueresco. Se caracteriza por tener torres en las esquinas, estatuas de sevillanos famosos en la cara lateral. En la entrada cuenta con 3 columnas y las imágenes de los santos patronos de Sevilla: San Fernando y San Hermenegildo, en el interior tiene la imagen de San Telmo (que es el patrón de los navegantes) además cuenta con una capilla, varios patios y habitaciones/salones que con los años han recibido usos múltiples.

A pesar de mantenerse en muy buen estado pese al intempestivo paso del tiempo, el Palacio de San Telmo ha sufrido varias reformas para que se mantenga en pie, a finales del siglo XIX cayeron sobre él 2 rayos. Algunos no dudan en catalogar a este lugar como un “monumento al derroche”, tanto por el dinero gastado en su construcción como en las altas sumas que se destinan a su mantenimiento.

De todos modos no se puede negar que sea un sitio de una hermosura inigualable y que merezca ser visitado. Sin embargo no todos los días se puede acceder al edificio para conocerlo, sino que hay que cerciorarse de hacer un recorrido durante las jornadas de puertas abiertas que son establecidas por el gobierno autónomo andaluz. Lo mejor es consultar su página web y reservar online una visita. Se puede hacer aquí.

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Categorías: monumentos


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