Museo de Artes y Costumbres Populares: Andalucía en un pabellón

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Museo de Artes y Costumbres Populares: Andalucía en un pabellón

Durante la Exposición Iberoamericana de 1929, el edificio se conocía como el «Pabellón de Arte Antiguo». Hoy guarda algo bastante distinto de lo que ese nombre sugiere: cántaros, platos de diario, herramientas de oficios, ropa de faena y de fiesta, objetos de casas andaluzas corrientes. Lo que se usaba sin darle importancia y que, precisamente por eso, casi nunca se conservaba. El Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla se dedica a eso, a cómo se vivía, se trabajaba y se celebraba en Andalucía.

Está en la Plaza de América, en el extremo sur del Parque de María Luisa, y mucha gente pasa por delante sin entrar. Se queda con la foto de la fachada y con las palomas. Es comprensible, porque el edificio es espectacular, pero lo de dentro también compensa.

El pabellón de Aníbal González

El museo ocupa el Pabellón Mudéjar, construido en 1914 por Aníbal González, el arquitecto de la Plaza de España, con vistas a la Exposición de 1929. Es un edificio neomudéjar de ladrillo visto, cubierto de aplicaciones de cerámica con motivos fantasiosos, arcos y pequeñas torres. Tiene algo de palacio de cuento, y quizá por eso se fotografía tanto.

Aníbal González fue la gran figura de aquella Sevilla. Su estilo regionalista recuperaba el ladrillo, la cerámica y las formas mudéjares, góticas y renacentistas, y este pabellón es uno de sus mejores ejemplos. Verlo de cerca y después pasear hasta la Plaza de España ayuda a entender toda una época de la ciudad.

Pabellón Mudéjar de Aníbal González en la Plaza de América, sede del Museo de Artes y Costumbres Populares, reflejado en el estanque

En 1972 el edificio se reformó para convertirlo en museo, que abrió al público el 4 de marzo de 1973. Ocupa unos 5.500 metros cuadrados, con las salas de exposición repartidas entre la planta primera y la planta semisótano, además de una sala de audiovisuales y otra de conferencias. Por dentro se descubren detalles de la decoración que desde la plaza pasan desapercibidos, así que conviene mirar también el continente y no solo lo expuesto.

Empieza por la cerámica de la fachada. Desde el centro de la plaza se aprecia el conjunto, pero al acercarte a la entrada aparecen motivos, colores y pequeños detalles que se pierden desde lejos. Es una buena forma de entrenar la mirada antes de ver la colección, porque lo que hay dentro habla del mismo material, solo que en su versión más cotidiana.

Lo que hace especial a este museo es su colección de cerámica popular andaluza. Según la información turística oficial, es una de las más completas de Europa, junto a la del museo de Hamburgo. No son piezas de palacio, sino de uso diario y de adorno: lo que había en las cocinas, en las alacenas y en los patios de las casas andaluzas durante siglos.

Esa mirada cambia la forma de entender una tradición que en Sevilla está por todas partes. La cerámica que ves en los zócalos del Alcázar, en los bancos de la Plaza de España, en los patios de la Casa de Pilatos o en las fachadas de Triana es la cara noble de esa historia. Aquí está la otra, la doméstica, la que se usaba a diario.

Si además visitas el Centro Cerámica Triana, completarás el círculo: allí verás cómo se fabricaban las piezas en una antigua fábrica con sus hornos; aquí, cómo se vivía con ellas. Juntas, las dos visitas cuentan una de las historias más sevillanas que hay.

Casas, oficios y fiestas

El resto del museo está dedicado a las artes y costumbres populares de Andalucía en sentido amplio: cómo eran las casas, qué oficios había, con qué herramientas se trabajaba, cómo se vestía la gente a diario y en las celebraciones. Es un museo para entender de dónde vienen muchas tradiciones que siguen vivas en Sevilla, desde la artesanía hasta las fiestas. No hace falta saber de historia de Andalucía para disfrutarlo: buena parte de los objetos se entienden a simple vista, y es fácil adivinar para qué servían y quién los usaba.

Recorrerlo tiene algo de álbum familiar. Es fácil que un visitante andaluz reconozca algún objeto que vio en casa de sus abuelos, y quien viene de fuera descubre una Andalucía menos de postal y más de día a día. Para el viajero, es un buen contrapunto a los monumentos: después de tantos palacios, iglesias y torres, aquí aparece la vida corriente de la gente que llenaba esas calles.

Además de la colección permanente, el museo organiza exposiciones temporales y actividades. Si te interesa saber qué hay en tus fechas, la programación está en la web de los museos de la Junta de Andalucía.

Dos horarios, según la estación

El horario cambia con el calor, y conviene tenerlo claro antes de ir. Según la web oficial de los museos de la Junta de Andalucía, del 16 de septiembre al 15 de junio abre de martes a sábado de 9:00 a 21:00, y domingos y festivos de 9:00 a 15:00. Del 16 de junio al 15 de septiembre, en cambio, abre de martes a domingo y festivos solo de 9:00 a 15:00, así que en verano es una visita de mañana.

Los lunes está cerrado, salvo los lunes que son víspera de festivo, que abre con horario de festivo. También cierra el 1 y el 6 de enero, el 1 de mayo y el 24, el 25 y el 31 de diciembre. La dirección es simplemente Plaza de América, sin número. Para tarifas y cualquier cambio, la referencia es la página de información del museo en Museos de Andalucía.

Para recorrerlo bien basta con alrededor de una hora, lo que lo hace fácil de encajar en un paseo por el parque.

Un detalle práctico: como en invierno abre hasta las nueve de la noche de martes a sábado, es una buena opción para la última hora de la tarde. En verano ocurre justo lo contrario, y hay que ir por la mañana, mejor temprano, antes de que el calor convierta el paseo por el parque en una prueba de resistencia.

Palomas, estanques y tres pabellones

La Plaza de América es una de las más bonitas del parque y merece un rato antes o después de la visita. La rodean tres pabellones de la Exposición de 1929, cada uno en un estilo distinto, con estanques, jardines y una enorme cantidad de palomas que hacen las delicias de los niños. Frente al Pabellón Mudéjar está el del Museo Arqueológico, que ahora mismo está cerrado por una reforma integral.

Azulejos sevillanos de motivos geométricos y florales en azul, naranja y verde, de la fábrica de cerámica La Cartuja de Sevilla

Para llegar, desde la Plaza de España son unos diez minutos andando a través del parque y desde la Catedral, unos veinticinco. La parada de metro y tranvía de Prado de San Sebastián queda a un cuarto de hora a pie. El camino por el Parque de María Luisa, con sus glorietas, fuentes y paseos, es en sí mismo uno de los mejores paseos de Sevilla, sobre todo por la mañana temprano o al atardecer.

Una mañana por el sur de la ciudad

Este museo encaja de forma natural en una mañana dedicada al sur del centro. Una propuesta: empieza en la Plaza de España cuando todavía hay poca gente, recorre el Parque de María Luisa sin mirar el reloj, entra en el Museo de Artes y Costumbres Populares y descansa un rato en la Plaza de América. Para volver hacia el centro, pasa por el Palacio de San Telmo y la Torre del Oro.

En verano, recuerda que el museo cierra a las tres de la tarde todos los días, así que mejor dejarlo para la mañana. En invierno, el horario largo de martes a sábado te da más margen para organizarte.

Un museo que gusta a los pequeños

Para familias es una visita agradecida. El edificio llama la atención desde fuera, los objetos de la vida cotidiana de otra época les resultan curiosos y, al salir, la Plaza de América con sus palomas funciona como premio. Si no quieres que se haga largo, céntrate en la cerámica y en las salas de vida cotidiana y deja el resto para otra ocasión.

Para adultos, es un buen plan si te interesan la cultura popular, la cerámica y la artesanía, o si simplemente vas a pasear por el parque y quieres dar contexto a lo que ves en Sevilla. Si lo que buscas son grandes obras de arte, el Museo de Bellas Artes es la visita que te conviene priorizar. Y si vas muy justo de tiempo en la ciudad, este museo puede esperar a la próxima vez.

Andalucía en un pabellón de cuento

El Museo de Artes y Costumbres Populares se disfruta mejor con calma. Recorre las salas de cerámica, imagina cómo eran las casas andaluzas de hace un siglo y sal después a la Plaza de América a ver volar las palomas. La próxima vez que veas un azulejo en una fachada o un cántaro en un patio, sabrás de dónde viene esa costumbre.

Tienes el resto de museos de la ciudad, y cómo combinarlos, en nuestra guía de los museos de Sevilla.

Preguntas frecuentes

Del 16 de septiembre al 15 de junio, de martes a sábado de 9:00 a 21:00 y domingos y festivos de 9:00 a 15:00. Del 16 de junio al 15 de septiembre, de martes a domingo de 9:00 a 15:00. Los lunes cierra.

En el Pabellón Mudéjar de la Plaza de América, dentro del Parque de María Luisa.

Su colección de cerámica popular andaluza, una de las más completas de Europa, y salas dedicadas a la vida cotidiana, los oficios y las tradiciones de Andalucía.

El arquitecto Aníbal González, que lo construyó en 1914 para la Exposición Iberoamericana de 1929.

El 4 de marzo de 1973, tras una reforma del pabellón realizada en 1972.

Alrededor de una hora. Conviene combinarlo con un paseo por el Parque de María Luisa y la Plaza de España.

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Equipo editorial de Cosas de Sevilla.