
El puente es impactante a simple vista, ya que se trata de una construcción que posee un formato poco convencional, por lo cual parece que flota sobre el río. Es más, este puente no posee pilotes que trabajen debajo del puente para sostener su peso por encima del agua, sino que trabaja mediante el contrapeso provocado por un “mástil” desde el cual parten trece cables que se incrustan a lo largo de la estructura de la pasarela.
Durante el proceso de diseño y construcción se tuvieron que realizar distintas modificaciones al proyecto original del Puente del Alamillo. Todos los cambios se llevaron a cabo con el objetivo de mantener la estética pero sin poner en peligro la vida de los usuarios de esta vía.
El principal temor estaba en la resistencia del mástil, ya que no cuenta con un segundo juego de tirantes que mantenga la estructura firme desde tierra, por lo cual se recarga toda la fuerza de un solo lado. Pero el peso está distribuido, de modo que el cableado resiste y no cede frente a la carga de vehículos.
No está de más destacar que durante el proceso de construcción se implementaron más fondos de los destinados en un principio, con el objetivo de terminar el proyecto en el menor tiempo posible e implementando tecnología que permita la creación de una vía con un formato tan poco ortodoxo para ese momento.
La verdad que es una obra que merece verse, sobre todo porque es algo de lo cual no se puede disfrutar todos los días. Además, utilizando este puente se puede llegar hasta la Isla de La Cartuja, que cuenta con sitios de mucho interés para conocer, tal como el Monasterio que lleva el mismo nombre del lugar.
Imagen de Wikipedia
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